Razón y Fe
por Van Fisher

Una línea de ataque por los escépticos y burladores concerniente a los intentos para mostrar la compatibilidad de la Biblia, la verdad y la ciencia, es afirmar que la creencia es incompatible con la razón. Puesto que debemos aceptar la Biblia no basados solamente en nuestra experiencia personal, sino que también confiando en las verdades fundamentales de la Biblia, el ataque golpea cerca de casa. El ataque usualmente incluye citas señalando que nuestra "ciencia" viene a ser como "fines manejados," queriendo decir que si el resultado encaja con nuestra opinión bíblica de las cosas, entonces la aceptamos como la verdad, y si no lo hace, la llamamos falsa o blanda ciencia. Esta línea de ataque tiene mérito porque es a medias cierta. Sin embargo, se cae a pedazos, o más exactamente, la falsedad que rodea al corazón de la verdad se desvanece, cuando son puestas bajo la luz brillante de la razón.

Comenzando con algunos hechos obstinados, razonemos juntos. El hombre tiene un cerebro capaz de razonar, o lo que llamamos razón. Podemos considerar cosas pasadas, presentes, o futuras, y hacer juicios concernientes a ellas, chistosas, tristes, verdaderas, malas, importantes o irrelevantes. Podemos resolver cosas, estudiarlas, probarlas y arreglarlas de un modo que tengan sentido para nosotros - lógicamente, si Ud. desea. Un ateo usará la razón porque es para su propio interés. Del mismo modo un teísta. De modo que no parece haber ningún problema inherente con la razón y la creencia.

Cuando hacemos nuestros juicios, aceptando o rechazando cosas basadas en nuestro sentido, las etiquetamos. Una cosa es cierta, otra es falsa. Una cosa es buena; otra es muy mala. Alguna tiene sentido; otra es falsa. Tenemos una memoria, de modo que mientras ganamos experiencia, nosotros cuadramos las cosas juntas. Una cosa es verdad porque otra es verdad; otra no puede ser verdad, porque está en conflicto con lo que sé es verdadero. Y así sin parar.

La Biblia nos cuenta sobre cosas fuera de nuestra experiencia. Nadie, nacido en nuestro periodo de vida, camina en el agua o se levanta de la tumba en el tercer día. Así, para aceptar la Biblia, debemos salvar la brecha entre lo que sabemos o creemos, y lo que confiamos. Y ese puente no es la razón; es la fe. Pero la Biblia también no nos pide que construyamos el puente sin un fundamento, que es el conocimiento. Por consiguiente, creo que la razón no es enemiga de la confianza; es una parte esencial del fundamento. Se concluye, claro está, que el fundamento debe ser sólido, no hecho de engaños o historias ingeniosas que se desvanecen. Debe incluir el evangelio puro de Jesucristo. Nuestro fundamento de conocimiento también incluye lo que creemos que es verdadero de la ciencia y de la Palabra de Dios. Algunas veces lo que la ciencia en su pensamiento del día fue cierto se vuelve falso. Algunas veces lo que los creyentes en su día creyeron que era la verdad bíblica, resultó ser falso.

Un problema adicional se presenta aquí. Puesto que la confianza en la Biblia se debe basar en la comprensión imperfecta, porqué no decir, "si mi creencia era bastante buena para ganar la salvación, ellas son lo suficientemente buenas para todos los que vengan después de mí." La respuesta por supuesto tiene que ver con el puente de la fe. Por ejemplo, acepté a Jesucristo basado en mi comprensión de la Versión del Rey Jaime de la Biblia. La había estudiado, memorizaba los versos en ella, había subrayado pasajes enteros y puesto notas en el margen. Si bien no entendí una cierta cantidad de su vocabulario o las figuras de dicción, no vi una necesidad cambiarme a la Nueva Biblia Estándar Americana o a la Nueva Versión Internacional. Pero cuando mi iglesia local reconoció la necesidad por una Biblia que las personas de nuestro día pudieran entender, cambiamos, y nuestro impacto para Cristo aumentó. Una forma para mirar a la premisa de que no debemos poner a Dios a prueba es declarar que no debemos pedir que la gente de nuestro día utilice más pegamento (fe) que el necesario dada su educación y conocimiento. De modo que construir un fundamento de una forma ligeramente diferente, usando la razón y una base diferente de conocimiento es consistente con nuestro mandato bíblico para ser todas las cosas a todas las personas de modo que algunos puedan ser salvos.1

Una vez que aceptamos la Biblia, y la archivamos según la verdad en nuestras mentes, nosotros inicialmente rechazamos las cosas que están en conflicto con lo que creemos es la verdad bíblica. Aceptamos la premisa de que la Biblia como fue originalmente escrita era completamente cierta; pero también aceptamos la premisa de que nuestra comprensión de la Biblia es imperfecta. Así es que nuestra dificultad está en separar y descartar nuestro imperfecto entendimiento de ya sea la ciencia o la Biblia cuando es enfrentada con una paradoja, dos cosas que parecen estar en conflicto pero ambas parecen ser ciertas.

Por ejemplo, el libro de Santiago pareció estar en conflicto con las escrituras de Pablo. Pablo dijo que la salvación es a través de la fe, las obras no tienen nada que hacer con ella, y Santiago dijo que la fe sin obras está muerta. Sin embargo, usando la razón el conflicto aparente puede resolverse, sin abandonar, o subvirtiendo la verdad de ambas escrituras divinamente inspiradas, porque una interpretación razonable demuestra que no hay conflicto en los textos, sino sólo en nuestra comprensión. Las obras no proveen salvación; ellas prueban la salvación. Ladrar no le hará un perro, pero un perro ladra.

Así que el truco, parece, es ver si podemos ensamblar la verdad científica y la verdad bíblica, por medio quizá de mejorar nuestra comprensión y sin crear conflictos adicionales no resueltos. La tarea es imposible sin un tremendo estudio de la Biblia. Pero la Biblia les dice a los creyentes que estudien la Biblia y que la estudien bien.2

Traducido por Mario A. Olcese



ReferenciasTop of page

  1. Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley; a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley. Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos. Y esto hago por causa del evangelio, para hacerme copartícipe de él. ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. (1 Corintios 9:20-24)
  2. Pero Jesús contestó y les dijo a ellos, " Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios. (Mateo 22:29)
    "¿Ni aun esta escritura habéis leído: La piedra que desecharon los edificadores Ha venido a ser cabeza del ángulo” (Marcos 12:10).
    “Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían” (Lucas 24:27).
    “Y Pablo, como acostumbraba, fue a ellos, y por tres días de reposo discutió con ellos” (Hechos 17:2).
    “Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así”. (Hechos 17:11).
    “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2 Timoteo 3:16)

http://godandscience.org/apologetics/reasonfaith-es.html
Ultima actualización Noviembre 30, 2005

 

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